Nuevo normal

- Blog Experience -

¿Afecta el Covid-19 al sector educativo?

Hace poco una de las universidades con más presencia en el país me invitó a un proceso de selección a lo cual inicialmente me mostré interesado, sin embargo, finalmente terminé declinando en participar. Pero no pude dejar de pensar si había sido la decisión acertada.

Ante la incertidumbre económica ocasionada por la pandemia del Sars-Cov-2, las empresas de bienes y servicios esenciales ofrecen mayor seguridad laboral, y la educación es esencial ¿entonces por qué percibía a las instituciones educativas tan vulnerables ante esta nueva realidad?

Para entender esto primero tenía que saber el sector educativo cuánto ha vivido y cómo ha sobrellevado las crisis.

¿Cuánto viven las universidades?

Aunque no pude encontrar un indicador de cuánta es la longevidad media de los centros educativos, si pude encontrar los años de vida de las universidades con registros de Alta Calidad en Colombia. En promedio estas tienen 49 años de existencia y un 20% de ellas supera los 100 años.

Fuente: Elaboración propia y consulta Wikipedia.

Si comparamos este dato con los 18 años de esperanza de vida promedio de las empresas listadas en el S&P 500 (índice bursátil de las 500 empresas de mayor capitalización de Wall Street), no debería de sorprendernos que las universidades han sido tradicionalmente más sólidas que muchas empresas que fueron líderes en sus respectivos mercados.

Es claro que estos lugares son donde se gesta la transformación cultural y tecnológica, por ende, además de ser esenciales, han si

do los cimientos de la sociedad tal como la conocemos hoy en día, lo que las blinda con una solidez que ninguna otra industria tiene.

Todas han sobrellevado al menos una crisis económica global, la apertura económica de los 90´s y la constituyente del 91. Otras, además vivieron la guerra fría, y 2 guerras mundiales.

Ahora en tiempos de crisis son precisamente estas, las que vienen liderando las investigaciones para encontrar una cura, desarrollar equipos médicos más económicos, y crear modelos predictivos de datos que permitan minimizar el efecto de la pandemia.

Su ventaja competitiva

Ya en este punto comprendía un poco el contexto social e histórico del sector, sin embargo, las buenas intenciones no son suficientes para sobrevivir. Entonces, ¿cómo sobreviven estas instituciones a nivel financiero?

Entrando en el terreno que domino. Debo decir que las universidades tienen una situación de liquidez envidiable para cualquier empresa, tenemos que:

  1. Sus principales ingresos son por matrículas. Los cuales usualmente se reciben en un único pago de contado al iniciar la prestación del servicio, el cual suele durar 6 meses.
  2. Sus principales deudas de corto plazo son los honorarios a profesores. Los cuales se van pagando conforme avanza el semestre.
  3. Al ser Empresas Sin Ánimo de Lucro (ESAL) tienen beneficios fiscales en impuestos como el de renta.
  4. Su condición de ESAL hace que sea atractivo para el sector privado realizarles donaciones.
  5. Su doble condición de ser ESAL y universidad le facilita el acceso a contratos con el sector público. Principalmente por su vocación investigativa, pero también por su liquidez y patrimonio.

Todas estas ventajas de liquidez le permiten invertir en infraestructura para aumentar su capacidad instalada y así percibir mayores ingresos.

En teoría las condiciones están dadas para garantizar la sostenibilidad de las instituciones, sin embargo, hay una variable muy importante a tener en cuenta, el mercado.

Dormidos en los laureles

El crecimiento en la demanda para el acceso a la educación en general ha decaído. Eso a pesar de que las universidades no aceptan a todos sus candidatos.Y es aquí cuando he caído en cuenta de la amenaza del sector.

Anteriormente había dicho que el sector educativo marcaba la pauta para la transformación cultural y tecnológica. Pero eso dejó de ser cierto. La tecnología nos está marcando la pauta a todas las industrias para transformarnos a nivel cultural.

La democratización del acceso al internet ha creado una cultura de autodidactas que han encontrado mayor valor en aprender por sí solos que por los medios tradicionales. Lo mejor de todo es que es gratis.

Porque si ya están pagando una tarifa fija de internet para ver Netflix, jugar videojuegos, o navegar en redes sociales, ¿por qué no usarla para algo productivo?

Y es en este punto donde debo de ser más crítico. Porque durante años las universidades destinaron sus excedentes de liquidez para aumentar su capacidad instalada. Pero en cuanto la demanda empezó a caer, la forma en que se reinventaron para suplir los ingresos fue destinar esos recursos a ofrecer servicios parecidos a los de los centros comerciales: cajeros, restaurantes, parqueaderos, entre otros.

Ahora bien, con el Covid-19, estas instituciones se enfrentan a una nueva realidad, los metros cuadrados del campus ya no definen el valor de las instituciones, y muchos menos arrendar locales comerciales.

La demanda de los servicios educativos cambió. La expectativa de aquellos que recién se gradúan del colegio es trabajar. Pero no por ello quieren parar de aprender.

Así como el televidente tradicional se libró de un horario para ver su serie, o telenovela favorita. Los nuevos estudiantes aspiran a tener la libertad de gestionar su tiempo para aprender mientras trabajan.

¿Qué hacer entonces con la liquidez?

Las instituciones necesitan infraestructura. Solo que su infraestructura ya no se limita a lo físico. Para ello debe de mejorar su infraestructura tecnológica y direccionar sus excedentes de liquidez en tener el mejor capital humano que sirva al propósito de la educación.

No es lo mismo gestionar un grupo de 40 estudiantes a través de videollamada a hacerlo de forma presencial. Y ni hablar de los profesores que se resisten a los cambios, cuyas debilidades se hacen más notables en la virtualidad.

Ante esta nueva realidad, las universidades están en una situación de vulnerabilidad que solo ellas mismas podrán resolver.

Es un golpe al ego donde cada institución comprenderá que el tamaño de su campus ya no es sinónimo de tener la mejor oferta educativa.

Esto no quiere decir que toda inversión en espacios físicos es innecesaria. Ahora más que nunca necesitamos en las universidades mejores talleres, laboratorios, auditorios, y hasta escenarios deportivos.

En este nuevo mundo de nada sirven los espaciosos salones y parqueaderos, sino se entiende y da solución a las nuevas necesidades educativas.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más artículos de tu interés

La disciplina del aprendizaje

La disciplina del aprendizaje

En condiciones de incertidumbre el conocimiento colectivo es la luz en la oscuridad y la disciplina del aprendizaje es la ruta que se debe recorrer para alcanzar la sabiduría necesaria para poder decidir.

Alinear alinear la conciencia social a partir de la inteligencia colectiva

Alinear alinear la conciencia social a partir de la inteligencia colectiva

En condiciones de incertidumbre es prioritario desarrollar y fortalecer el tejido social entre las partes interesadas promoviendo relaciones de cooperación y colaboración entre ellas, de tal forma que el énfasis en la gestión se enfoque más en el crecimiento del capital social que en el rendimiento económico para cada una de las partes.

Coraje para decidir sin egos en la incertidumbre

Coraje para decidir sin egos en la incertidumbre

El experto basado en la ciencia construye su visión a partir de la formulación de hipótesis con las que diseña modelos matemáticos que predicen hechos de probable ocurrencia y nos ofrece su pronostico cauteloso y flexible, construido a partir de las limitaciones que le sugieren su interpretación y que lo llevan a ser cauteloso al proponer cuales serían las acciones a seguir.

Desarrollamos en todo aquel que quiera aprender, las competencias del siglo XXI de tal forma que potencien su capacidad analítica, creativa e innovadora. Enfrentando retos, resolviendo problemas y trabajando en forma colaborativa.

13 + 14 =

¿Quieres vivir una aventura y aprender? Llámanos

310 446 73 85
info@experiencesteam.co
Cra 25 # 12 sur- 19
Medellín, Antioquia Colombia